DEVOCIONALES Y PENSAMIENTOS

HOMILETICA: TECNICA PARA LA PREDICACION EFECTIVA

Homilética es el arte de la oratoria pero aplicado a la predicación de la Palabra de Dios, puede parecer igual pero no es lo mismo.
La Homilética tiene dos partes, una es la teórica o de preparación del "bosquejo" y la otra es la práctica o exposición del mensaje en público.

Para preparar un mensaje primero debe haber una preparación de parte del predicador, como dijimos anteriormente la predicación no solo es oratoria, creemos que la predicación debería ser Palabra de Dios para las personas que escuchen la predicación, esto nos pone en una posición de gran responsabilidad delante de Dios y de los que nos escuchen, hablar bien no es suficiente, tener buenos ejemplos no basta, ser un show-man no da la talla. Por eso debemos tomar tiempo para buscar en oración y meditación espiritual aquel mensaje que el pueblo está necesitando, aquello que Dios quiere decir a sus hijos, muchas veces será una exhortación, otras será una enseñanza, otras será una palabra de consuelo, o de motivación, o un desafío, un llamado al compromiso, o al arrepentimiento, etc, etc.

Lo que sea que vayamos a predicar tiene que venir a nuestro corazón de parte de Dios, mediante la oración, la meditación y el estudio de la Palabra de Dios.

Nunca debemos usar la Palabra de Dios para respaldar una idea nuestra, el mensaje debe salir de la Palabra, no debemos torcer el sentido de la Escritura para respaldar nuestra postura, somos nosotros los que debemos ajustarnos al mensaje de la Palabra.

¿Cómo darme cuenta cuál es el pasaje bíblico y el mensaje que debo predicar?, Spurgeon ya lo dijo, cuando un pasaje parece saltar de las páginas de la Biblia y apoderarse de nuestro corazón, ese es el pasaje y de ahí sacaremos el mensaje.

Si queremos que nuestros oyentes entiendan, reciban y retengan el mensaje, debemos entender como funciona la mente humana, si le tiramos a nuestro cerebro un montón de información desordenada, muchos temas e ideas sueltos, sin un orden aleatorio, sea deductivo o cronológico, etc., la mente se bloquea y tomará solo ciertas cosas pero como no tiene forma de clasificar y guardar la información pronto lo olvidará casi todo. Si por el contrario le damos toda la información previamente ordenada en una forma lógica, con ideas claras e hilvanadas, a la mente le será mucho más fácil concentrase y guardar la información, así se puede llegar a retener más del mensaje.

Lo anterior nos lleva a introducirnos en lo que llamamos "El Bosquejo" que es un esquema, como un esqueleto, como un diagrama de flujo, donde ponemos en forma ordenada cada parte del mensaje para que al presentarlo en público nos vaya llevando paso a paso, presentando las ideas y pensamientos de manera ordenada.

Veremos las partes indispensables que deben existir en un Bosquejo

1- Pasaje Bíblico
2- Tema
3- Título
4- Introducción
5- Cuerpo del Mensaje
6- Conclusión


1- EL PASAJE BIBLICO

Es importante tener un texto bíblico como base de nuestro mensaje y como lectura introductoria, luego podremos mencionar o citar otros pasajes en diferentes puntos del mensaje, personalmente no recomiendo hacer buscar a la congregación 20 pasajes bíblicos, esto cansa y termina distrayendo a los oyentes, es mejor que nosotros mismos vayamos citando de memoria los pasajes.
El Pasaje Bíblico nos lo dará Dios en oración y meditación, muchas veces cuando ya conocemos la Palabra de Dios, el Espíritu Santo trae a nuestra mente aquellos pasajes y nos lleva a encontrar en ellos el tema que la congregación está necesitando oir.

Tomemos el ejemplo de Hechos 2:41-47

2- EL TEMA

Como he dicho anteriormente, el tema de nuestro mensaje saldrá del pasaje bíblico, la oración y meditación en la Palabra de Dios, es bueno escribir el tema, eso nos ayudará a nosotros mismo a visualizarlo de manera precisa, es importante que nos mantengamos en un solo tema hasta el final del mensaje.

Ejemplo: Descubrir las cualidades que dieron a la iglesia primitiva el poder para conquistar el mundo.

3- EL TITULO

El Título estará relacionado estrechamente con el Tema, pero deberá ser más corto y si lo vamos a usar(no siempre es necesario mencionarlo), debemos pensar en un Título con cierto atractivo, que despierte interés, que lleve un poco de intriga o morbo, que atrape al oyente.
No a todos se nos da bien inventar frases cautivantes, podemos inspirarnos en títulos de libros, películas o revistas. Tampoco todos los temas se prestan para un Titular excitante, algunas veces solo tendremos un Título normal y como dije no es necesario mencionarlo siempre.

Ejemplo: "Secretos de una Iglesia que trastornó al mundo"

4- LA INTRODUCCION

Como lo dice el termino, debe introducirnos al Tema, podemos hacer algunas aclaraciones del texto y del contexto, no debe ser demasiado larga, como máximo 7 minutos para una predica de 40 minutos(que es el tiempo promedio de una predicación).
Como parte importante dentro de la Introducción mencionaremos la Frase Introductoria, que es una expresión que nos lanza al desarrollo del Cuerpo del mensaje(puntos y sub-puntos)

Ejemplo: El pasaje de Hechos 2:41-47 ocurre después del día de pentecostés, la iglesia tuvo un crecimiento tan poderoso que todos los habitantes de Jerusalem llegaron a tener temor de este nuevo movimiento que surgía con fuerza. Qué bueno sería poder descubrir y aplicar aquellas cualidades que hicieron eso posible... en el ver 42 tenemos una descripción que puede ayudarnos.

5- EL CUERPO DEL MENSAJE

Llamamos cuerpo del mensaje al desarrollo, este se compone de algunos Puntos Principales(lo recomendable entre 2 y 5) y los Sub-puntos con sus incisos.
La duración no debería superar los 30 minutos para una predica normal.
Los Puntos principales del mensaje los obtendremos dependiendo del tipo de mensaje, de ahí que los hay:
Textual - los puntos los extraemos directamente del pasaje bíblico central, las mismas frases nos sirven de Puntos, el ejemplo que estamos viendo es de este tipo.
Temático - es aquel cuyos puntos se obtienen de considerar los aspectos del Tema a ser tratado.
Expositivo - los Puntos se obtienen de examinar todo el texto y de cuestionar y sacar deducciones o conclusiones del mismo texto bíblico base.
Hay más tipos pero estos son los más comunes.

Ejemplo: Punto Principal - I) Perseveraban en la doctrina de los Apóstoles
                                              A) ¿Qué es una doctrina?
                                                   Es una enseñanza de vida y práctica.
          Sub-puntos                  B)¿Cuál era su doctrina?
                                                    Ellos la recibieron del mismo Cristo quien fue su Maestro.
                                              C) Ellos recibieron el mandato de trasmitirla cuando Jesús les dijo
                                                   "Id y haced discípulos... enseñándoles que guarden todas las cosas..."

                                           II) ...


6- LA CONCLUSION

En la conclusión haremos el cierre, debemos dirigirnos directamente al oyente, tocar su intelecto, su corazón, sus emociones y sus sentimientos, debemos llevarlos a la toma de decisiones, a adoptar una postura, debemos buscar una respuesta, no podemos obligar pero si poner un poco de presión, al fin y al cabo lo que buscamos es para bien y crecimiento del propio oyente. Siempre debemos presentar un llamado, un desafío, sea a una mayor entrega o un mayor compromiso, o un cambio de actitud, etc.
La introducción tampoco debe ser excesivamente larga, debe ser lo justo, el tiempo estaría entre los 4 y los 7 minutos.



CONSEJOS PARA UN PREDICADOR.

EL CARÁCTER

Es conocido el dicho: “hagan lo que yo digo más no lo que yo hago”, creo que no es un dicho válido para un predicador evangélico. También es sabido que algunas esposas e hijos reclaman a sus esposos y padres predicadores que sean lo mismo en la casa que en la iglesia y que lo que predican lo vivan en su hogar. Esto es muy triste y vergonzoso para el predicador y para el Evangelio.

Por eso en este apartado dedicaremos a tratar algunos aspectos del carácter que debería manifestar un predicador del Evangelio para que no sean solo palabras lanzadas al viento, ya que el viejo proverbio ya lo decía “tus hechos hablan tan fuerte que no me dejan escuchar lo que dices”.

1- Integridad en todo aspecto de la vida.

Primeramente quiero decir que un predicador debe haber pasado antes por el proceso de conversión y me refiero no solo a haber creído en Cristo, sino un proceso de transformación completo de todas las áreas y aspectos de la vida, la verdadera conversión es un cambio de vida total, dejando el estilo de vida mundano, los valores mundanos, la mentalidad mundana, y adoptar los principios de la Palabra y el estilo de vida de los hombres de Dios, hasta poder decir como el Apóstol Pablo “sed imitadores de mi, como yo de Cristo”. 
Creo que si ha ocurrido lo anterior ya no tendríamos necesidad de decir más nada sobre el tema, solo agregar que un predicador no debería predicar algo que en su vida no haya tenido un efecto vívido.

2- Espiritual

Ya que la responsabilidad primera de un predicador es llevar las vidas al conocimiento de Dios y a una intimidad con Dios, él debe ser un hombre espiritual, o sea debe ser un adorador, el predicador debe ser el primero en deleitarse en las cosas de Dios, aunque no nos demos cuenta, las personas observan al predicador durante el transcurso del culto, durante la alabanza y la adoración, aún en el tiempo de las ofrendas, y muchos quitan conclusiones de lo que ven y eso puede hacer que las personas estén más abiertas o más cerradas a recibir el mensaje.
El predicador debe ser un hombre de fe, lo que predicamos no sería efectivo sin la fe, el predicador no solo debe transmitir palabras y conocimiento, sino fe, él primero debe creer que “la Palabra es viva y eficaz y más cortante que toda espada de dos filos” y que la Palabra “no volverá vacía, sino que hará aquello para lo cual fue enviada”.
Debe ser un hombre de oración, o sea de comunión con Dios, en sus mensajes se traslucirá cuan cerca o cuan lejos está de Dios, cuanto más conozca a Dios, cuanto más los oyentes puedan percibir su cercanía con Dios, más desearán escuchar lo que tenga que decir, porque hablará con autoridad y propiedad.

3- Centrado

Nadie es perfecto y aún los predicadores tenemos el derecho a equivocarnos o tener nuestros días malos, pero el problema es cuando al predicador se le ve descentrado en sus emociones y aún en lo espiritual, cuando se llevan las cosas a extremos peligrosos sea en lo emocional o en lo espiritual.
Debe ser centrado en sus juicios y en sus opiniones, debe mostrar equilibrio emocional y espiritual (esto no significa no dar lugar al mover del Espíritu), que dé confianza a los oyentes y donde se pueda apreciar el orden, la armonía y la paz de Dios en todas las cosas.
El predicador como hombre también pasará situaciones en la vida que le afecten emocionalmente de manera fuerte, quizás la pérdida de alguien cercano o problemas con los hijos o aún una crisis existencial a las cuales todos los hombres estamos expuestos, etc. En tales casos el predicador debe saber decir no al púlpito cuando no se sienta en condición de bendecir al pueblo, si su estado anímico o emocional puede traicionarle y llevarle a decir cosas que no sean de bendición y edificación. Esto hasta que encuentre la fortaleza, la sanidad y el equilibrio en Dios nuevamente.

4- Educado

Quizás este es uno de los puntos más difíciles de tratar ya que tiene que ver con la crianza, la cultura y varios factores que cambian bastante de un lugar a otro, pero trataremos de ver aquellos aspectos que son universales, que funcionan en cualquier lugar del planeta y con cualquier tipo de personas.
La Palabra nos aconseja cuidar nuestro vocabulario, incomoda a la gente un predicador que hace alarde de un vocabulario muy desinhibido, debemos cuidar los términos que usamos, seguro encontraremos sinónimos que no incomoden a nadie.
Es también importante el trato que tengamos con las personas, en 1º Tim. 5:1-2 se nos enseña como tratar a los ancianos, ancianas y a los jóvenes, etc.
Aún con los que se oponen debemos ser educados y mantener nuestra posición en Cristo, no rebajándonos a pleitos o altercados donde reinan la carne y toda clase de actitudes deshonestas.

5- Sencillo

El predicador del Evangelio debe ser sencillo, humilde, modesto, son cualidades que no molestaran a nadie y que ayudaran a que las personas sean receptivas de lo que tengamos para decir. Un predicador con una actitud soberbia y autoritaria o autosuficiente, sin dudas generará muchas barreras y lo que diga aunque sea poderoso tendrá que vencer esas barreras para llegar al corazón de la gente.

6- Cuidadoso de su apariencia

Aunque la modernidad da pie a llevar cualquier look y vestir de cualquier manera, el predicador debe saber encontrar un look y un estilo de vestir que no produzca resistencia en sus oyentes, de echo puede tomar en cuenta el lugar y vestir de acuerdo al tipo de público, entre jóvenes o en un campamento, tendremos más libertad, pero en una iglesia debemos tratar de encontrar un estilo que sea aceptado por la mayoría. No necesariamente debemos vestir traje y corbata pero tampoco el extremo contrario, el equilibrio es lo recomendado.
Debemos considerar algunos aspectos más particulares como el pelo, la barba o bigote, las uñas, etc. Por sobre todo debemos dar una apariencia de pulcritud, de limpieza y prolijidad, esto nunca molestará a nadie.
Otro punto importante es la boca, tanto en lo que tiene que ver con la dentadura como el mal aliento, el predicador debe cuidar su boca porque es la herramienta con la que trasmite su mensaje. Además es importante cuidar el aliento, no será mejor ni peor predicador por su aliento pero tal vez pueda evitar algún obstáculo en el oyente.
Otro punto es el olor de pies o transpiración, que son muy molestos y que pueden ser una barrera importante al oyente, sobretodo si estamos en lugares pequeños.

7- Ser Uno Mismo

Un factor importante es manténgase tranquilo, natural y relajado. Una de las ayudas más importantes para hablar de manera efectiva es estar relajado.
La tensión crea nerviosismo. Bajo tensión, la memoria no funciona bien. El discurso no fluye con naturalidad. Su nerviosismo se comunicará a la audiencia y ellos también se sentirán tensos. La mejor manera de relajarse es confiar en Dios, dejemos los resultados en sus manos.

Muy importante es No Imitar A Otros, Dios le escogió porque desea usarle. Usted posee algunas características especiales y peculiares de su personalidad, y Dios tiene un propósito para ellas.
Es una gran equivocación tratar de imitar a cualquier otro predicador. No importa lo efectiva que pueda ser una persona, imitarla le quitará lustre a su ministerio. Hacer eso sería idéntico al incidente en el cual David trató de usar la armadura de Saúl. No le servía, y hubiera sido un estorbo antes que una ayuda. Si se está esforzando en imitar a alguien, sus oyentes pronto se darán cuenta de ello. Entenderán que su predicación no es totalmente genuina y sincera. Comunica una idea de superficialidad. Nunca estará completamente tranquilo, ni cómodo cuando no expresa su propia personalidad. Su ministerio será frío y artificial. Decida ser usted mismo, pero ¡sea lo mejor que pueda!


RECOMENDACIONES PRÁCTICAS PARA EL PREDICADOR

Una de las preguntas que formulan con mayor frecuencia quienes toman los cursos de homilética práctica es ¿Cómo se logra influir en el oyente y además, que el mensaje quede sembrado en sus corazones? Este interrogante es comprensible y nos proponemos despejarlo con una serie de principios que pueden ayudarnos a ser más efectivos en nuestro trabajo.

Consideremos a Esdras, creo que todo predicador desea obtener los resultados que él consiguió en el pueblo de Israel: "Abrió, pues, Esdras el libro a los ojos del pueblo, porque estaba más alto que todo el pueblo; y cuando lo abrió, todo el pueblo le estuvo atento... y leían el libro de la ley de Dios claramente, y ponían el sentido, de modo que entendiesen la lectura" y relata la historia que hasta tal punto impacto su intervención, que fue necesario les dijese a los presentes: "... Día santo es a Jehová nuestro Dios: no os entristezcáis, ni lloréis: porque todo el pueblo lloraba oyendo las palabras de la ley" (Nehemías 8:5, 8 y 9).

1- La oración

Es fundamental que el predicador pase tiempo delante de la presencia de Dios en oración. No podemos hablar en nombre del Señor y Creador del universo, si ni siquiera le conocemos, como hemos dicho antes. Cuando oramos, lo más seguro es que se producirán resultados entre quienes nos escuchen, como se evidenció en el pasaje bíblico en el cual el escriba Esdras compartió la Palabra a los repatriados de Israel.

2- Claridad en la exposición

Es evidente que además de tratarse de un instrumento en manos de Dios, el escriba Esdras tenía a favor que sus exposiciones eran claras, y en segundo lugar, tenía definida la necesidad de presentar un mensaje que por igual entendieran desde un adolescente hasta un adulto mayor.
Es necesario tener definidas las ideas o puntos a exponer; ¿Para qué se necesita de un bosquejo?, se preguntan algunos y es probable que también, argumenten que sólo basta la inspiración del Espíritu Santo. No lo discutimos. Pero salta a la vista que quien no tiene claro de qué disertará, confiado en la improvisación, corre el peligro de divagar. Por el contrario, cuando tenemos un resumen o bosquejo de los asuntos a tratar, aprovechamos mejor el tiempo, vamos directamente al grano y no discurrimos de un segmento a otro, generando confusión entre quienes escuchan.
Cuanto más ordenado sea nuestro mensaje, más fácil será a nuestros oyentes entenderlo y recordarlo. Debemos entender que la mente humana funciona con mucha lógica, si podemos ordenar las ideas siguiendo ciertos criterios, sean cronológicos, sean deducciones, similitudes, etc., será más fácil la comprensión y la memorización.

3- Utilizar argumentos sólidos e ilustraciones

Para contemporizar el mensaje, es aconsejable utilizar ilustraciones. Jesús continuamente recurría a las parábolas para hacer más entendible sus enseñanzas, eran una forma sencilla de transmitir verdades muchas veces profundas y complejas. A todos nos gustan las historias, tornan agradable el tiempo de exposición, y como lo anotamos anteriormente, permiten que los asistentes comprendan que los hechos objeto de estudio, impactaron a hombres y mujeres como nosotros, con debilidades y fortalezas.

4- Conectarse con el público

Es importante que el predicador logre una empatía con su público, ¿qué quiere decir esto?, pues significa que el predicador debe buscar conectar con las personas, esto se logra de varias formas, pero una muy importante es el contacto visual, es importante que el predicador mire a sus oyentes a los ojos por unos segundos y no solo a alguno de los presentes, sino que debe recorrer el auditorio posando su mirada en uno y en otro sin mantener demasiado tiempo la mirada, solo lo necesario para hacer sentir a la persona que es importante y que estamos pendientes de ella.
Podemos ser creativos en buscar cosas que nos acerquen al oyente, podemos hacer chistes que hagan que la audiencia se relaje y deje de vernos como el que va a retarles y solo mostrar sus errores, podemos pedir la participación de algunos para leer pasajes o para realizar algún ejemplo, etc.

5- Vocalizar y modular

Es fundamental que el predicador vocalice bien, o sea que pronuncie correcta y claramente las palabras y, en caso que se equivoque en algún término, lo corrija. Hablar con claridad ayuda a que las personas reciban el mensaje.
Si vamos a usar algún término un tanto difícil es bueno buscarlo en un diccionario para saber lo que significa y además como es su correcta pronunciación. Además debemos ubicarnos con que clase de gente estamos y que tipo de léxico usar, de esta manera tendremos mejor receptividad.
En cuanto a modular es dar a nuestra voz diferentes tonalidades, variar tanto el volumen como la expresividad, hacer énfasis en cosas importantes, resaltar con un aumento del volumen, o suavizar el tono, etc, ayudará a que nuestros oyentes no se aburran y distraigan.

6- No estar estáticos

Con mucha frecuencia se observa desde los púlpitos a predicadores que permanecen en el mismo sitio como clavados al piso. Pareciera que se trata de estatuas o de una fotografía colocada junto a un atril. Por esa razón, es aconsejable que se utilicen las manos y el movimiento corporal para tornar más amena la enseñanza. Ir de un lado a otro, con mesura, descansa a los oyentes. Tampoco es recomendable el "corre caminos" esa clase de predicadores que van de una punta a la otra de la plataforma a una velocidad difícil de seguir y sin deternerse un momento, eso agota el cuello del auditorio.

7- Controlar los distractores


¿Qué es un distractor? es cualquier cosa que roba la atención del oyente y hace que dejen de prestar atención al mensaje. Si un predicador tiene algo en su persona o carácter que distrae a los oyentes, como muletillas, un peinado extravagante, “el dedo en la nariz”, o moverse demasiado, etc. es importante corregir eso.
También en el local, en lo posible hay que quitar los distractores, ventanas o puertas detrás del predicador deben estar bien cerradas, los niños corriendo, algún animalillo por ahí, personas hablando, frío, o calor, etc. Cuanto menos cosas compitan con nuestro mensaje tendremos más atención y mejores resultados.

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